Tiempo de Cosecha @raulamiel

MisNotasDomingeras.- Hoy no es mi intención darles definiciones completas de los símbolos que veo de cara al porvenir. La cosecha es el momento culminante donde la paciencia y la audacia se encuentran.  Dado que el lenguaje simbólico  de este reino  de  dimensión  desconocida  es  prácticamente  el  mismo  para  todas las personas. Eso que los  recientes  exploradores  de  este  reino  de  la imaginación humana llaman  “el  inconsciente colectivo”.   

«Hay comentarios que siembran y comentarios que cosechan». Decía Ludwig Wittgenstein. Entendía la filosofía como un método de análisis conceptual y lingüístico. Algunos lo consideran el fundador de la “filosofía analítica”, donde se evidenciaba su afán de conocimiento a través de las preguntas y el lenguaje.

Según él, la filosofía permitía que se clarificaran las ideas que se encuentran en el lenguaje. Apostaba por la línea de que el lenguaje estaba formado por complejas proposiciones que debían ser analizadas y descompuestas en estructuras más simples.  

Por otro lado, Ludwig opinaba que las palabras eran herramientas que ejercían diferentes funciones dentro del lenguaje e incluso más allá de él. Uno de los conceptos aportados  por Ludwig Wittgenstein  fue  el  de  “juego del lenguaje”.

Aplicando el concepto. Cosechar. Recoger los productos del campo o de un cultivo cuando están en sazón. Obtener un determinado resultado por un trabajo, una acción o un esfuerzo. La cosecha es el fin de la etapa del cultivo y el inicio de la preparación o acondicionamiento para el mercado con una nueva oferta. Entendiendo el mercado, como cualquier actividad en tu vida.

En el mismo rigor. Metanoia.  Para la psicología, es un proceso de transformación de la psique que persigue la autocuración. La metanoia suele aparecer en el terreno de la religión católica o cristiana. En este marco, la metanoia tiene que ver con la conversión positiva de un individuo para recibir a Cristo o incluso con el acceso a una revelación divina. En el ámbito de la teología y de la retórica, la metanoia se vincula con un cambio de dirección o de sentido. Puede tratarse de un enunciado que refiere a una retractación o a un arrepentimiento. En el sentido más amplio, la metanoia supone cambiar de mentalidad para adoptar una nueva cosmovisión. De esta manera surgen otros valores y fines que inciden en la conducta.

Justo el juego del lenguaje. Cambiar de mentalidad también implica cambiar nuestra forma de comunicarnos con los demás. No solo debemos cambiar la manera de pensar, sino proyectar al exterior de nosotros con el cambio en la manera de expresarnos con los demás.

Es allí donde verdaderamente hay que hacer la transformación. Se trata de un camino que podría significar un cambio de aire para despejar la mente y volvernos más aptos para resolver los problemas más profundos de nuestra existencia. Dicho de otra forma, a través de la metanoia podemos comenzar a mirar el mundo desde otra perspectiva, lo que transforma nuestros valores, objetivos y prioridades, así como nuestro vínculo con la sociedad y sus elementos culturales y materiales. Podemos usar el concepto de arrepentimiento para trazar una analogía: la metanoia nos permite cambiar para resolver problemas, algunos de los cuales son nuestra responsabilidad de manera que el acto en sí mismo puede surgir por sentir la necesidad de provocar una conversión hacia una etapa mejor, para acercarnos más a nuestra propia cima.

Sembrar y cosechar son términos simbólicos usados para referirnos a los pensamientos que colocas en tu mente y de ellos dependerá la calidad de tus resultados. «En tiempo de semilla aprende, en cosecha enseña, en invierno disfruta». Decía William Blake.

Con cierta frecuencia la gente dice: «Si cambias tu manera de pensar, cambiará tu manera de vivir», y es cierto, porque lo que dejamos entrar en la mente, lo expresamos con nuestras acciones y palabras. Todo lo que eres se forja en tus pensamientos, es por eso que cosechas lo que siembras. Tú eres el único responsable de lo que siembras y cosechas. Los buenos pensamientos dan buenos frutos, los malos pensamientos dan malos frutos. Atrévete, analiza tus pensamientos, y si no te gusta lo que ves, cámbialos, siembra en tu mente buenos pensamientos, para que tu cosecha sea abundante. Y esa abundancia traerá prosperidad a tu vida.


Todo lo que esperamos haber logrado es haber indicado el camino por el cual tengamos más probabilidades de éxito en realizar nuestros deseos. “Todas las cosas que desees”, puede ser obtenido solo a través del consciente ejercicio voluntario de la imaginación, en directa obediencia a las leyes de la Mente.

Una vida intencional requiere tomar decisiones audaces, enfrentar con determinación los cambios, permitirnos ser transformados en el proceso, ser obedientes a la voz de Dios. A veces pensamos que sólo se trata de tener fe, pero la fe sin valor es inacción.

Y recuerda… Ciudadano en Acción. ¡Juntos es Mejor!


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