Maravilloso día para comentar sobre política @raulamiel



#MisNotasDomingueras.- Escribir es mi mejor juguete. Me ha ayudado a distraerme en los momentos más difíciles de mi vida y a sobrellevar mejor mis realidades. Me distrae, me entretiene, me apasiona. Hoy voy a escribir sobre un tema al que muchas veces no se le presta mucha atención o se confunde con otros aspectos.

Para una discusión sociológica del poder y la relación de poder.  En general, se entiende que el poder significa la capacidad de lograr un resultado deseado, es decir, "hacer" algo. En la formulación de políticas, el concepto de poder se considera típicamente en un sentido relacional, como tener poder sobre otros. Hay tres dimensiones del poder: el poder de tomar decisiones, el poder de no tomar decisiones y el poder como control del pensamiento.

Todos estos dias pasados hemos estado en la expectativa, en la esperanza, ilusión y posibilidad de conseguir algo que va a suceder en el futuro, hablamos de las expectativas de la reunión de ayer sábado 1° de agosto entre Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez que se centraron en la instalación formal de una mesa técnica y política mixta para negociar la reinstitucionalización del país, definir los mecanismos de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y trazar una ruta de entendimiento con aval internacional.

Buscar acuerdos para designar a los miembros de un nuevo CNE con garantías de transparencia. Evaluar leyes, la vigencia constitucional y los mecanismos de participación ciudadana. El proceso cuenta con el seguimiento y respaldo estratégico de actores diplomáticos de Estados Unidos.

Entendemos que sostuvieron un primer contacto, pero no como se esperaba. Durante el contacto, ambas partes acordaron sostener una primera reunión presencial la próxima semana en Caracas para el inicio del diálogo entre las asambleas que encabezan Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez . Y no se descartan modificaciones en el formato . Figuera sigue en Madrid a la espera de una señal…

Todos los actores involucrados en el proceso de políticas tienen sus propios intereses. Poder de toma de decisiones. Poder de NO tomar decisiones. La capacidad de influir en los otros al dar forma a sus apetencias. Eso es la política. 


¿Y el ciudadano qué quiere?

Es aquí donde quería llegar. Somos una sociedad que clama por el restablecimiento del orden constitucional. Nuestra petición es diáfana y ajustada a derecho. Es un soberano consultándose a sí mismo sobre cómo se efectuará el restablecimiento de la República y su conducción. Esperamos una consulta popular. Así de simple.

En definitiva, es un mecanismo de participación ciudadana que sirve para ejercer el derecho constitucional a votar en torno a temas de trascendencia nacional, de manera que tu voluntad, vinculante conforme dicta la ley, pueda incidir en el debate y las decisiones que adopten.  La apoyamos porque  es el antídoto del acuerdo popular emergente y urgente para la reconstrucción de la República. 

Yo apoyo la consulta popular como un ejercicio que permita pulsar, obtener nuestro punto de vista ciudadano, eso no sólo es válido sino también necesario, indispensable para que el gobierno entrante y todos los que sigan consideren a los ciudadanos y traduzcan sus opiniones mayoritarias en políticas públicas, en programas de gobierno orientados a resolver problemas específicos. Hacer de la consulta un instrumento útil, bien hecho, bien diseñado, que sea indispensable para la salud de la República, para garantizar y no para simular que los ciudadanos son tomados en cuenta. De allí mi insistencia sobre el tono y tenor de las resoluciones a formular en la ya famosa reunión entre Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez y sus equipos.

Da la impresión de que el fracaso del proyecto socialista del siglo XXII y la recuperación de la normalidad democrática en Venezuela, traerán aparejada la transformación de varias organizaciones políticas hoy existentes, y lo mejor, la  aparición de nuevos modelos organizativos impulsadores de una Nueva República.

De mis viejas tardes de tertulia en el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) hoy vengo con estas reflexiones.

Tiene sentido hablar de generaciones en materia de partidos si se logran identificar diferentes épocas en el sistema de partidos y, en cada una de ellas, se presencia el nacimiento de varias organizaciones políticas.

El partido ideal para esta nueva generación sería uno que pueda incorporar en su estructura y funcionamiento estos siete grandes principios.

El principio estratégico. Todo partido debe contar con una visión viable e inspiradora de la sociedad y del mundo. Dicha visión debe tener expresión concreta en su programa de gobierno, así como en propuestas específicas de políticas públicas.

El principio deliberativo. Todo partido debe desarrollar una práctica de diálogo que le permita mantenerse abierto a la diversidad de perspectivas presentes en la sociedad y, por esa vía, al aprendizaje permanente.

El principio pedagógico. Todo partido debe ayudar a facultar a los ciudadanos en la comprensión de los grandes temas públicos. Es preocupante que los partidos hayan tendido a claudicar ante el desafío de ejercer el liderazgo intelectual de la sociedad.

El principio de responsabilidad. Ser responsable es ser capaz de responder ante quienes se tiene el deber de hacerlo. Los partidos deben responder ante los ciudadanos y si no lo hacen, actúan irresponsablemente. En este sentido, iniciativas como la de publicar periódicamente un informe de rendición de cuentas o permitir una Auditoría Ciudadana a sus gestiones deberían ser seriamente evaluadas por las organizaciones políticas.

El principio de delimitación. Todo partido debe mantener ciertos límites en sus relaciones con las organizaciones de la sociedad y con los poderes públicos. De no ser así, su función como mediador entre unas y otros se pervierte.

El principio federativo. El proceso de descentralización iniciado en 1989 ha tenido un impacto significativo en el sistema político venezolano. Podrían mencionarse, sin pretender ser exhaustivos, tres dinámicas desencadenadas por dicho proceso. En primer lugar, la posibilidad de construir carreras políticas desde el nivel local de gobierno hasta el nacional. Segundo, el surgimiento de incontables partidos regionales y locales. Tercero, diversos destinos organizativos de los partidos para reflejar la mayor eficacia política en los municipios y estados. Podría pensarse de interesantes propensiones y de alianzas con éstas, un partido podría transfigurarse en una federación de partidos y aprovechar, por así decirlo, las ventajas de lo pequeño y los beneficios de lo grande. Asi los partidos locales podrían resultar más a mano para los habitantes de las comunidades y, sobre todo, para el liderazgo de base que encontraría un espacio político en el cual desarrollar una carrera en esa vocación.

El principio democrático. El fenómeno de los partidos sin democracia —de rigor comentar—, cuyas prácticas internas están reñidas con el ideal democrático, evidencia el rezago de esas organizaciones con respecto a la sociedad a la que pretenden liderar y las razones por las cuales muchos partidos políticos han perdido credibilidad. Es menester activar el marco constitucional que obliga a los partidos a realizar elecciones internas periódicamente. Un partido debe ser una permanente escuela de democracia para sus miembros y para la sociedad en la que actúa. El principio democrático es, sencillamente, irrenunciable. 

Ideas no han faltado, pues. El problema ha estado, como suele ocurrir, en su implementación. Para esa tarea es necesario, para comenzar, iniciar una puesta en marcha. Una que permita entender a los partidos como parte de varios sistemas y, al mismo tiempo, como totalidades organizativas al servicio de la sociedad.

No es un secreto que yo milito en el pensamiento e ideología liberal-libertaria. Que soy un republicano a carta cabal. Y estoy trabajando para unificar criterios entre todos los factores para lograr formalizar una organización política con esas características. UN PARTIDO LIBERAL.

 

No es inédita la propuesta, ya lo hubo en la Venezuela del siglo XIX. Por cierto, esta de fecha celebrativa en este mes de agosto para su recordación. El verdadero Gran Partido Liberal de Venezuela (GPLV) fue una organización política fundada formalmente el 20 de agosto de 1840 por Antonio Leocadio Guzmán y Tomás Lander. Y al igual que nosotros hoy. Pedían lo mismo; VIDA, LIBERTAD Y PROPIEDAD. 

Y recuerda... Ciudadano en Acción. ¡Juntos es Mejor!


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