Venezuela será la tierra de los sueños posibles @raulamiel
#MisNotasDomingueras.- Venezuela es una tierra de asombrosa belleza y riqueza natural con un profundo espíritu de resiliencia. Su gente, su cultura y sus paisajes crean un lugar donde la esperanza sigue viva a pesar de las dificultades. Desde las cumbres más altas hasta las costas del Caribe, es un país lleno de maravillas que inspiran a soñar.
Para alcanzar la prosperidad, Venezuela debe cambiar su política económica y fiscal, ser más favorable a las empresas, liberalizar el mercado laboral, promover las exportaciones y fortalecer las instituciones democráticas.
Venezuela es un país complejo. Está plagado de problemas intrincados, ninguno de los cuales tiene una sola raíz. El país se asemeja más a una telaraña, una matriz de problemas que, al combinarse, generan otros. Sin embargo, no todo está perdido. Muchos países latinoamericanos sufrieron hiperinflación, escasez y distorsiones económicas, y la mayoría ahora disfruta de tasas de crecimiento sólidas y constantes. Venezuela también puede formar parte de este grupo, pero requeriría el compromiso de todos, el mismo compromiso que ayudó a Perú, Bolivia y otros a superar la hiperinflación, el mismo compromiso que transformará a Colombia, de la capital de los asesinatos del hemisferio a la pujante economía de la que disfrutará en el futuro próximo. Venezuela debe cambiar su política económica y fiscal, ser más favorable a las empresas, liberalizar el mercado laboral, promover las exportaciones y fortalecer las instituciones democráticas.
Para cambiar todo esto, sin duda se necesitaría un milagro venezolano.
Pero una cosa que puedo afirmar con total certeza es que espero que suceda lo antes posible. Aunque me he vuelto un poco cínico, ya no comparto largas recopilaciones de todo lo que sale mal en el país.
En mi opinión, el verdadero debate ahora es si un nuevo gobierno adoptará las políticas correctas cuando el desgobierno sea finalmente derrotado; en otras palabras, ¿hay alguna esperanza de una liberación económica al estilo del primer mundo?.
“Si los hechos no se ajustan a la teoría, tendremos que deshacernos de los hechos”. Esto es lo que intenta el régimen con su hegemonía comunicacional, al tratar de ocultar sus desaciertos con publicidad. La realidad es que “Venezuela: ¡País potencia!” ya no encuentra cómo ocultar la catástrofe económica sin precedentes que padece Venezuela a causa de la ineficiencia, el despilfarro y la corrupción dentro de un modelo totalitario aberrante, mezcla de ilusionismo con estalinismo.
Después de 27 años de improvisación, incapacidad y una feroz corrupción, donde se dilapidaron mas de 280.000.000 millones de dólares de renta petrolera, conduciendo al país al fracaso en todos los órdenes, desde la destrucción del aparato productivo hasta el colapso de los servicios públicos, el desgobierno continúa sordo a las recomendaciones de Murphy: “no creas que el modelo es la realidad” y “no distorsiones la realidad para que se ajuste al modelo”.
Debido a que el país obtiene 90 % de sus divisas del petróleo y al comprobar que las variables causadas por el descuido, la insensatez y la ignorancia, se siguen aplicando conduciendo a nuevos errores, los analistas económicos pronostican la imposibilidad de que a mediano plazo, pueda el país cumplir con sus obligaciones financieras de no darse un cambio de gobierno y de
Esta película de horror en que han convertido a Venezuela, con un elenco de monstruos en competencia para ver quién es el más vil, en medio de una violencia sangrienta con saldo de miles de víctimas, contrasta con un pequeño país, sin petróleo: Disneyland, “La tierra de la fantasía”, de la que, por cierto, chavistas y boliburgueses son asiduos turistas.
“El país donde los sueños se hacen realidad”, es gerenciado eficazmente por el ratón Mickey, Gufi, Pluto, Bambi y la Cenicienta, produciendo ganancias por 56.000 millones de dólares al año, cuando la Venezuela chavista no tiene ni siquiera 200 millones para pagar los intereses de la deuda. Sería interesante contrastar las estadísticas de turismo receptivo, si es que existen, con los 11 millones de visitantes que recibió Disneyworld el año pasado.
Inteligencia, creatividad, información, conocimiento y excelente meritocracia gerencial hacen que una sola corporación que solo se dedica a vender ilusiones, produzca un revenue cinco veces mayor que las reservas de un país petrolero que se ufana de poseer las reservas energéticas más importantes del mundo.
Lo que sí sucede, es que en Venezuela se hicieron realidad los sueños del Nosferatu tropical y de su liga de engendros locales, conduciéndolo al mismo destino de pobreza, indignidad, odio, violencia, ignominia y abandono.
No tengo ninguna inclinación por Disney y menos por su manera de banalizar los clásicos, sin embargo admiro la visión a largo plazo de su creador, el posicionamiento de la empresa en el mundo globalizado y la creatividad e inteligencia detrás de sus gerentes para entender las aspiraciones del universo infantil y del resto de sus usuarios, mercadeando bienes que no tienen valor de uso, ni valor de cambio: los sueños y las ilusiones.
Pienso y tengo la creencia, la firme convicción, de que Venezuela puede ser la tierra de los sueños posibles. “La tierra de gracia”, como la hemos apellidado.
Y recuerda... Ciudadano en Acción. ¡Juntos es Mejor!
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